ALIMENTACIÓN Y SALUD BUCODENTAL

La alimentación afecta a todas las partes de nuestro cuerpo. Los alimentos ingeridos y la frecuencia con la que comemos afectan a nuestro estado general, así como a nuestros dientes y encías. El consumo de demasiados refrescos azucarados, zumos con azúcar añadido y aperitivos poco nutritivos, incrementa el riesgo de sufrir caries dental. La caries dental es la enfermedad infantil crónica más común a día de hoy, pero con normas básicas de alimentación e higiene bucal, se puede prevenir.

La caries dental es una enfermedad multifactorial que implica una interacción entre los dientes, la saliva y la microbiota oral como factores del propio individuo y la dieta como factor externo. Además, también pueden ser determinantes factores genéticos, biológicos, conductuales, etc… Es una forma de infección en la cual se acumulan bacterias específicas sobre la superficie del esmalte, donde elaboran productos ácidos que desmineralizan la superficie y disgregan el diente. Una vez que se ha producido el daño en el esmalte, el proceso evoluciona a partes más internas del diente, a través de la dentina hacia la pulpa. Si el proceso no se detiene, el diente puede quedar totalmente destruido. El avance de las caries puede ser interrumpido eliminando mecánicamente el tejido dentario infectado y sustituyéndolo por un material sintético adecuado que restaure la forma y las funciones normales del diente.

Si las caries se dejan sin tratamiento, el proceso penetrará finalmente a través de los conductos radiculares más allá del diente, hacia el tejido blando, donde iniciará una reacción inflamatoria dolorosa.

Es una de las enfermedades bucodentales más comunes en todo el mundo. Suele aparecer en niños y adultos jóvenes, aunque realmente puede afectar a cualquier persona, perjudicando de forma importante su calidad de vida.

Si nuestra alimentación carece de ciertos nutrientes, puede ser más difícil que los tejidos en la boca resistan una agresión/infección, lo cual puede contribuir a enfermedades de encías, tipo gingivitis o periodontitis. La enfermedad de las encías (enfermedad periodontal) es una de las principales causas de pérdida de dientes en adultos. Aproximadamente entre un 60 y un 80% de la población adulta sufre enfermedad periodontal en algún grado. Se cree que la enfermedad periodontal tiene mayor prevalencia en personas con una mala alimentación.

La alimentación juega un papel fundamental en la salud general y también en la bucal. No es solamente lo que comemos sino cuándo lo comemos. Los alimentos ingeridos durante una comida principal (desayuno, comida y cena) resultan menos nocivos porque se libera más saliva durante la comida, que ayuda a masticar y pasar los alimentos de la boca al sistema digestivo, y también porque la saliva tiene un papel crítico a la hora de contrarrestar los efectos de los ácidos sobre los dientes.

 

 

Para conseguir y mantener una buena salud bucodental, existen unos consejos básicos, una dieta equilibrada, conviene evitar los azúcares añadidos, como los que se encuentran en las bebidas carbonatadas, los caramelos, los dulces, bollería industrial, etc. Limitar el consumo de ciertas sustancias que pueden dañar y amarillear el esmalte de los dientes, como el tabaco, el vino, el café  y algunos alimentos artificiales con colorantes. Es importante recordar siempre cepillarse después de cada comida, utilizar  hilos, sedas y cintas dentales a diario, así como enjuague bucal y programar una visita al dentista con regularidad.